Proselitismo

El concepto de proselitismo hace referencia al afán que tiene una persona o institución al intentar convencer y/o reclutar seguidores para su causa o doctrina. Así, se le llama proselitismo a esta acción o conducta que tienen, por ejemplo, los militantes políticos o algún representante religioso. El proselitismo se promueve empleando distintas estrategias argumentativas y discursivas, o bien por medio de la oratoria y la prédica.

Esta palabra deriva del término prosélito que puede tomarse como un sinónimo de adepto, converso y/o seguidor. El origen de la misma se remonta a la antiguedad bíblica donde los judíos denominaban de esta forma a los que se convertían a su religión. Aunque el origen etimológico de la palabra deriva de los términos prosêlütos del griego y prosélytus del latín.

Si consideramos el significado original de estas palabras vale señalar que mencionan un origen estranjero. Aunque también se utilizaba para referirse a las personas que se convertían a una nueva doctrina o religión. En la Edad Media resultaba muy frecuente que se llamara prosélitos a todas aquella personas que adoptaban la religión cristiana.

El proselitismo señala una estrategia que busca convencer o convertir a otros a nuestras ideas o creencias.

Teniendo en cuenta estos significados es importante relacionarlo con la idea de buscar convertir a nuevos seguidores. Aunque estuviera relacionado con el cristianismo en un principio, el concepto no es exclusivo de esta religión. Incluso se ha usado a lo largo de la historia para referirse a los intentos de reclutamiento de cualquier tipo de ideología o religión.

De esta manera, el proselitismo apunta a convencer a aquellos que piensan diferente, los que no piensan nada en particular e incluso a los indecisos. Desde la perspectiva religiosa, el concepto de proselitismo guarda ciertas semejanzas con el de evangelización. Sin embargo, se diferencian por la connotación negativa que tiene el proselitismo y las estrategias que emplea para lograr su cometido.

En ocasiones se menciona que el proselitismo recurre a maniobras tramposas, falsas y hasta manipuladoras para convertir a nuevos seguidores. Así, podemos comparar este concepto con un tipo de propaganda que solo busca ganar seguidores a toda costa. También puede tratarse de una forma de ideologización que resulta desleal y engañosa.

El proselitismo religioso

Ya hemos mencionado que el proselitismo ha sido ampliamente relacionado con el cristianismo a lo largo de la historia. Sin embargo, el mismo puede ser empleado por cualquier tipo de religión con la idea de predicar sus creencias. A la mayoría de las religiones no les importa utilizar esta estrategia con tal de ganar nuevos adeptos a sus filas.

En este sentido, el uso del proselitismo por parte de las religiones consiste en la labor de convencer a posibles seguidores. Para ello se recurre a los argumentos y creencias que estructuran dicha religión explicando la forma de ver el mundo que proponen. Este tipo de acción es lo que podemos denominar predicar o convertir, e incluso evangelizar.

Aunque resulta aceptable el uso del proselitismo para ganar adeptos, está mal visto criticar otros cultos. Tampoco se acepta que el proselitismo recurra a cualquier tipo de coacción para convertir a sus adeptos, ya sea física, moral y/o moral. Por último, se lo califica de engañoso cuando hace falsas promesas de cualquier índole sobre posibles beneficios o recompensas.

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