Somatizar

La palabra somatizar es un verbo que define la acción de expresar físicamente un malestar de índole psíquico. De acuerdo a la definición de la Real Academia Española, se trata de transformar de manera involuntaria problemas psíquicos en síntomas orgánicos. Una causa común de la somatización es el nivel de estrés.

Muchas veces, el cúmulo de preocupaciones cotidianas o algún evento negativo inesperado, propician la somatización. El acto de somatizar arroja evidencia de la fuerte conexión entre mente y cuerpo que muchas veces se olvida.

El estrés nos hace somatizar

La palabra somatizar tiene raíces griegas y está formada por soma, somatos que significa cuerpo e izein que quiere decir convertir en.

El hábito de somatizar

El ser humano se encuentra inmerso en una sociedad donde los ritmos y las exigencias son cada vez mayores. La realidad muchas veces nos resulta agobiante, pero no nos permitimos expresarlo. Es común entonces que ante este conflicto, la psiquis opte por descomprimir a través del cuerpo. De esta manera se expresan esas emociones que no verbalizamos.

La mente evita el sufrimiento psíquico transfiriendo el conflicto al cuerpo.

Muchas veces, las personas que presentan un malestar físico reiterado sin causa orgánica aparente, se rehúsan a la idea. Esto puede llevar a agravar la cuestión, dado que sin el tratamiento adecuado, el síntoma a repetición puede terminar ocasionando un mal mayor.

Sintomatología de la somatización

La característica común a todos los pacientes que somatizan es que presentan síntomas físicos que les producen molestia y preocupación. Estos síntomas no se encuadran en ningún diagnóstico preciso de enfermedad ni responden a la acción de agentes infecciosos. Desde un malestar estomacal hasta convulsiones pasando por muchísimos otros trastornos, son la consecuencia del acto de somatizar.

Dentro de los síntomas gastrointestinales, que son los más comúnes, se encuentran los dolores abdominales, la hinchazón, la diarrea, e incluso las úlceras estomacales o intestinales. En cuanto a los síntomas cardíacos y respiratorios, se observa la dificultad para respirar, sensación de ahogo, taquicardia e hipertensión arterial.

Los síntomas sexuales pasan desde la irregularidad en la menstruación hasta la impotencia y falta de deseo sexual. Por último, mencionaremos los síntomas neurológicos, que muchas veces ponen en riesgo la integridad física al desencadenar desde mareos hasta convulsiones.

¿Quiénes tienen tendencia a somatizar?

Si bien como hemos descripto anteriormente existe una tendencia generalizada a somatizar, enunciaremos a continuación ciertos factores comunes. Por un lado, aquellas personas con tendencia a la negatividad y al pesimismo suelen somatizar con gran frecuencia. Individuos con trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión también tienen mayor tendencia a somatizar. Otro factor que lleva a somatizar es la sensación de vulnerabilidad ante la baja de defensas. Sentir que se pierde el control sobre el propio cuerpo lleva a concebir la idea de una enfermedad al acecho.

El trastorno de somatización

Existe además un diagnóstico psiquiátrico relacionado con la propensión a somatizar. El trastorno de somatización, es conocido también como síndrome de Briquet o histeria crónica. Atañe a esos pacientes que se quejan constantemente de múltiples dolencias físicas sin una raíz orgánica aparente. Estas personas visitan una gran cantidad de especialistas con la idea de detectar el problema físico para acceder a un tratamiento. Esto jamás ocurre dado que el origen de sus dolencias se encuentra en la mente y no en el cuerpo.

Formato para citar (APA)

“Somatizar” (s/f.). En DeSignificados.com. Disponible en: http://designificados.com/somatizar/ [Consultado: ].