Hablar por boca de ganso

Hablar por boca de ganso es una frase coloquial que se utiliza para expresar que una persona está repitiendo lo que otra ha dicho con anterioridad, sin sentido o fundamento. Cuando alguien habla usando las palabras de un tercero, como si fueran propias, pero no tiene noción de la veracidad de las mismas, se dice que habla por boca de ganso.

Cuando una persona habla por boca de ganso, al estar poniendo en su propia boca palabras de otra persona, puede estar diciendo, sin siquiera darse cuenta, algo sin sentido. Esto puede hacer que no sea tomado en serio o se convierta en objeto de burla.

Esta frase que hace mención a la persona que habla por hablar, es muy común en España y también en algunos países de Latinoamérica. Un ejemplo sería cuando alguien en una conversación, con el único fin de acotar algo o participar de algún modo, dice algo sin tener noción de si aquello que dice es cierto o no. Simplemente se limita a repetir las palabras de otra persona, con el riesgo de mostrarse como alguien que no piensa antes de hablar.

Al mismo tiempo, quien repite lo que otro dijo puede terminar convirtiéndose en instrumento de ese tercero, que con intención de promover una frase o idea, la enuncia con ímpetu para que otros la promocionen.

Origen de la expresión “hablar por boca de ganso”

Se podría considerar que la expresión hablar por boca de ganso tiene dos orígenes posibles, que juntos se complementan para dar mayor sentido a la misma.

Por un lado hace alusión a los gansos, ya que estos animales tienen la tendencia de emitir sonidos todos a la vez. Una vez que uno de ellos canta, los demás le hacen eco. Por ello suele llamarse ganso a la persona con cierta carencia de ideas propias o que se limita  solo a sostener las de otros.

Otra versión, con un poco más de aceptación que la anterior, establece que esta frase surge en la antigüedad, de ciertos lugares de Europa. Los niños de clase económica alta contaban para su educación, con la presencia de un tutor o ayo, al que se lo llamaba precisamente ganso. Los ayos llevaban a cabo un sistema de enseñanza bastante rígido, donde básicamente el niño debía aprender repitiendo una y otra vez lo que su tutor decía.

En este segundo caso, aunque el niño no comprendiera aquello que repetía, se limitaba a imitar a su maestro poniendo en su boca las palabras que este le enseñaba. Ante esto, los adultos decían que los niños hablaban por boca de ganso. 

Suele aplicarse esta expresión a aquellas personas poco iluminadas o carentes de ideas propias u originales, que al igual que los gansos que siguen a la madre uno tras otro, se limitan a ir en fila india repitiendo algo que no pueden afirmar por desconocimiento o ignorancia.

Muchas veces a quien solo por opinar o no quedarse callado, emite algunas palabras que no le pertenecen pero las repite solo por habérselas oído decir a otro, se lo termina tildando de aquel que hablar por boca de ganso.