Andragogía

La palabra andragogía puede resultar extraña a quienes no se encuentren familiarizados con la terminología educativa. Pero no es otra cosa que la contraposición de la pedagogía, término que ha trascendido el ámbito escolar. Las raíces de este término proceden del griego: ἀνήρ, hombre, entendido como persona adulta y  ἀγωγή, guía o conducción. Es el conjunto de las técnicas de enseñanza y aprendizaje orientado a las personas adultas.

El primero en utilizar este término fue Alexander Kapp, un maestro alemán. Este hecho se remonta al año 1833 y su uso fue para referirse a la escuela de Platón.

Históricamente se creía que la educación era un proceso inherente de manera exclusiva a las etapas de la infancia y adolescencia del ser humano. Este concepto ha ido perdiendo peso al reconocer que el proceso educativo puede y debe prolongarse más allá de esos límites. La naturaleza del ser humano facilita que éste sea capaz de seguir aprendiendo, incorporando conceptos y saberes, sin importar la edad que tenga.

Los orígenes de la andragogía

Mencionamos anteriormente que el primer uso del término del cual se tiene registro se remonta a 1833. No obstante, pasaron algunos años hasta que la palabra fue convertida en teoría. Dos docentes de origen estadounidense fueron quienes tomaron la tarea de incorporar esta palabra. Eduard C. Lindeman y Malcom Knowles fueron los pioneros en el estudio de la andragogía.

En primer lugar, Eduard C. Lindeman se destacó por sus aportes en cuanto a la educación para adultos. Utilizó el concepto de andragogía en sus dos libros: “Descubrimiento social: un enfoque para el estudio de grupos funcionales” del año 1924 y “El significado de la educación de adultos” de 1926. Lindeman señaló ciertas claves comunes dentro del proceso de aprendizaje del adulto.

Los procesos de aprendizaje no son rígidos, varían con la edad.

La motivación del adulto para Lindeman se genera a partir de necesidades. No se trata de un aprendizaje por obligación como es el caso de los niños. La vida es el centro mismo de la orientación de este proceso de aprendizaje. El adulto tiene la profunda necesidad de autodirigirse. La edad de la persona determina el aumento de las diferencias individuales.

Malcom Knowles, por su parte, es considerado como el padre de la educación para adultos. Para Knowles, la función por excelencia de la andragogía era la de ayudar a los adultos a aprender, servirles de guía. Teniendo en cuenta las diferencias entre el proceso de aprendizaje de los niños y el de los adultos, las técnicas de los educadores, debían diferir. En 1970, presentó su modelo andragógico en su obra “La Práctica Moderna de Educación de Adultos: Andragogía contra Pedagogía“.

Los principios de la andragogía

Otro nombre importante que no debemos olvidar al momento de definir la andragogía es el del latinoamericano Félix Adam. Este educador, quien desarrolló el concepto en sus libros, estableció tres principios fundamentales dentro de la andragogía que detallaremos a continuación:

Participación: El rol del estudiante no se limita a ser un mero receptor de información. A través de la participación y el intercambio de experiencias dentro de la clase, se logra una óptima asimilación del conocimiento.

Horizontalidad: Este rasgo se evidencia cuando la experiencia y la adultez del facilitador es equiparable a la de los estudiantes.

Flexibilidad: El proceso de aprendizaje se adaptará a las condiciones que presente la realidad del estudiante, el cual se ve muchas veces condicionado por cuestiones de tiempo, dinero, conocimientos previos, etc.

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