Lavado de dinero y cómo funciona

La frase lavado de dinero está relacionada con actividades ilegales. Esta expresión se originó durante las primeras décadas del siglo XX y se la vinculó a las actividades ilegales del mafioso Al Capone. Capone tenía una cadena de lavanderías automáticas por las que hacía pasar ganancias ilegales como legales.

Así, la expresión lavado de dinero se utiliza para hacer referencia a aquellas acciones que disimulan u ocultan el origen ilegal de ciertos bienes. También se lo utiliza como una forma de tapadera para actividades criminales. Se hace pasar ciertos bienes o actividades como legales para no levantar sospechas del fisco o la policía.

Por lo general, se le llama lavado de dinero a una operación que busca legitimar el capital obtenido por medios ilegales. De esta forma, el lavado de dinero pretende introducir en el sistema financiero activos obtenidos de forma ilegal pero que parezca legal. Estas operaciones suelen justificar la obtención de ese dinero por medio de actividades legítimas.

El lavado de dinero consiste en legalizar dinero obtenido de forma ilegal.

Cuando decimos que el lavado de dinero busca blanquear dinero obtenido de forma ilegal se relaciona con alguna actividad delictiva. En este sentido, el dinero a blanquear suele obtenerse robando, vendiendo productos ilegales como drogas, entre otros. Este dinero obtenido a través de medios ilegales será el que se busca lavar con actividades aparentemente legales.

Básicamente, el lavado de dinero trata de justificar de forma legal de dónde salió ese dinero obtenido ilegalmente. El origen del dinero que se pretende lavar puede surgir de múltiples actividades delictivas. Además de las señaladas anteriormente podemos mencionar: el contrabando, la corrupción, evasión fiscal, malversación de fondos, prostitución, tráfico de armas o drogas, entre otros.

Entonces, para realizar el lavado de dinero se pueden considerar distintas opciones. Las formas más comunes de lavar dinero son: adquiriendo garantías de préstamos, acogerse a una amnistía fiscal, comprar y vender bienes, creando empresas fantasmas, hacer facturas dobles o realizar transferencias bancarias/electrónicas.

Características y funcionamiento

Es importante señalar que el solo hecho de lavar dinero representa un delito en sí, incluso sin contar la actividad criminal de la que proviene ese dinero. De esta manera, el lavado de dinero no requiere que exista una condena judicial previa para que sea declarado un delito.

Existen distintas fases a la hora de llevar a cabo el lavado de dinero y ocultar el origen de ese dinero. Son tres fases diferentes que se conocen como: colocación, estratificación e integración. La primera fase, la de la colocación, supone introducir los fondos ilegales en el sistema financiero por medio de operaciones nacionales o internacionales.

A continuación, en la fase de estratificación, se procede a separar dichos fondos en distintas operaciones o transacciones para dificultar el rastro de su origen. Luego viene la fase de integración donde se colocan esos fondos en la economía. La integración se lleva a cabo realizando transacciones comerciales y/o personales legales en apariencia. El resultado de este proceso es poder usar el dinero ilegal dentro de la economía legal.

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