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El Enso, también conocido como círculo zen, es un símbolo de la plenitud de lo simple. En este sentido, este símbolo representa lo infinito perfectamente contenido en armonía. Se trata de un símbolo espiritual sumamente magnético tanto para quien lo hace como para quien lo mira.

Se cree que solo pueden trazar este círculo aquellos que tienen la mente iluminada y libre de cargas. Además, los maestros budistas acostumbran a decir que el Enso no se puede explicar, para entenderlo hay que experimentarlo. Esta es la única forma en que podemos llegar a captar todos los matices y significados de este símbolo espiritual.

Vale aclarar que el Enso no es un simple círculo ni una forma de arte, es algo más complejo de lo que aparenta. Podríamos decir que el Enso representa un estado de la mente, es el punto de armonía perfecta que alcanzan el cuerpo y la mente. Cuando se llega a ese momento somos capaces de efectuar gestos, movimientos y expresiones así de perfectas.

El Enso es el círculo zen que representa la iluminación.

Las personas que son capaces de retratar este símbolo han llegado a ese estado personal donde todo resulta completo. Así, son capaces de retratar ese estado en este círculo que queda abierto y resulta tan significativo. La abertura en el Enso sirve para evocar aquella parte que siempre queda abierta al infinito.

Sin embargo, es importante mencionar que para crear este símbolo se requiere calma mental y mucha práctica. Aunque a simple vista el Enso parezca un símbolo sencillo, se debe pintar de una sola pincelada continua. Esto quiere decir que el Enso es un único trazo y solo se cuenta con una oportunidad para hacerlo bien, no se lo puede corregir.

De acuerdo al budismo zen, el Enso evoca un momento perfecto donde la mente es libre para dejar el cuerpo y dejar que el espíritu se eleve. Debido a esto, solo las personas que se encuentran realizadas espiritual y mentalmente pueden dibujar un Enso perfecto. Así, el Enso viene a reflejar su propia iluminación a través de este dibujo que requiere un pulso firme y seguro.

Origen y características

Se cree que el Enso se remonta al siglo 28 a.C. en China, aunque luego fue llevado a Japón por los monjes budistas. Al Enso se lo describe en un antiguo poema oriental como un vasto espacio en el que no sobra ni falta nada. Además, la práctica de dibujar estos símbolos surgió como una forma de explicar la iluminación.

Según la historia, un monje le pidió a su maestro que le explicara la iluminación y este le dijo que era algo difícil de describir con palabras. Así, el maestro terminó cogiendo un pincel y papel de arroz donde terminó dibujando el Enso. A pesar de sus orígenes orientales, el Enso se encuentra relacionado con casi todas las culturas.

Sin contar su trazo y su relación con la iluminación, también se asocia el Enso con la representación del mundo. En cierta forma, el Enso representa el movimiento y cómo todo se concentra y gira alrededor del mundo. También se asocia al Enso con el símbolo uróboros, esa serpiente que se muerde la cola en un ciclo infinito.

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