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Alcoholismo

El alcoholismo es la adicción o dependencia a las bebidas alcohólicas que se llega a considerar como una enfermedad crónica. Así, esta adicción llega a afectar el cerebro y la conducta de la persona que la padece. Existen dos tipos de alcoholismo, uno que se produce en personas adultas y otro en adolescentes.

En el primer tipo de alcoholismo, la persona alcohólica atraviesa etapas puntuales en las que ingiere mucho alcohol. Sin embargo, estas etapas de gran consumo se intercalan con períodos de abstemia, aunque estos se van reduciendo con el tiempo. Cuando esto ocurre la persona ha desarrollado una gran dependencia al alcohol y puede sufrir enfermedades hepáticas también.

El segundo tipo de alcoholismo, el que se da en adolescentes, se relaciona generalmente con un historial violento. Lo que diferencia a este tipo de alcoholismo del anterior es que el consumo de alcohol no se presenta de forma progresiva. No hay un consenso general sobre las causas del alcoholismo, sino que se lo relaciona con factores psicológicos.

El alcoholismo es la adicción o abuso de bebidas alcohólicas.

Teniendo en cuenta esos factores, algunas causas de alcoholismo suelen ser: baja autoestima, depresión, relaciones interpersonales conflictivas, para aliviar la ansiedad. Aunque también sucede que algunas personas se vuelven alcohólicas debido a que el consumo de alcohol es socialmente aceptable.

Algunos de los síntomas característicos del alcoholismo son: abstinencia, ansiedad por consumir alcohol, no poder parar de beber, dependencia física, perder el control. La abstinencia se presenta con fiebre, sudoración y hasta temblores, mientras que un alto consumo promueve la tolerancia al mismo.

Además de estos síntomas ya mencionados, el consumo excesivo de alcohol puede provocar otros problemas de salud. Algunos de tipo mental como lo son la depresión y la psicosis; otros físicos como daños cerebrales y al hígado. Y en casos extremos, un consumo excesivo puede llegar a provocar enfermedades hepáticas y hasta la muerte.

Prevención y tratamiento

Para prevenir el alcoholismo es importante hacerlo desde la adolescencia evitando el consumo en menores de 18 años. Aquí cobra un papel importante la actitud de la familia, siendo rígidos al prohibir su consumo y evitar consumir delante de los menores. Esto sirve no solo para establecer límites preventivos, sino también para no contradecir la prohibición.

Todo esto sirve para evitar normalizar el consumo de alcohol y no volverlo algo deseable para los jóvenes. La prevención también se debe acompañar con información acerca de las consecuencias del consumo de alcohol. De esta manera se puede evitar que los jóvenes se vuelvan alcohólicos cuando tengan edad suficiente para beber.

En cuanto al tratamiento del alcoholismo, depende de cada caso y las causas que lo provocaron. Por ello se suele abordar desde un enfoque multidisciplinar con una serie de pasos que lleven a la recuperación. Primero se debe reconocer la adicción, puede ser necesaria una desintoxicación y luego pasa por la deshabilitación para que no vuelva a beber.

Cuando decimos que el tratamiento es multidisciplinar se debe a que agrupa diferentes tipos de terapias. Entre ellas se cuenta la terapia psicológica, individual o grupal, psicoterapia familiar, administración de fármacos, grupos de autoayuda, prevención de recaídas, etc.

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