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Corona triunfal

La corona triunfal forma parte de la mitología griega y se empleaba para simbolizar la gloria y la sabiduría. También conocida como corona de laurel, este concepto deriva del término corona triumphalis del latín. Este símbolo se usaba para coronar a los ganadores de los juegos Délficos y era considerado el honor más alto que podía recibir un poeta.

Esta corona fue adoptada luego por la República y el Imperio Romano para otorgar honor a un general triunfante. Así, le colocaban una corona de laurel en la cabeza al general triunfante como un símbolo de gloria. También solía recibir una corona de la misma forma pero hecha de oro para llevar durante el triunfo.

Se acostumbraba que un esclavo llevara la corona de oro sobre la cabeza del general durante el desfile. También era tarea de este esclavo recitar la frase ritual memento mori (“recuerda que debes morir”). Esto se hacía para recordarle a dicho general que la gloria tras el triunfo era pasajera.

La corona triunfal era un símbolo griego de gloria y sabiduría.

Durante la edad imperial, la corona de laurel se volvió un atributo de los emperadores. Aunque también se asociaba esta corona con la diosa Victoria a quien se solía representar entregando o sosteniendo una de estas coronas. En la Edad Media este símbolo también representaba triunfo pero en el ámbito de la poesía.

Con esto último queremos decir que se acostumbraba coronar a los grandes poetas con ella para señalar sus logros. De esta manera, la corona triunfal se ha usado a lo largo de la historia para coronar a los más aguerridos soldados y a los mejores poetas. Se trata de algo curioso que el mismo símbolo premie a la inteligencia y al valor militar.

Este simbolismo puede tener algo que ver con el simbolismo atribuido al propio laurel. Así, de acuerdo a la mitología griega, el laurel era el árbol asociado con el dios Apolo. Este era el dios de la sabiduría, de la creación artística, la poesía y la música así como de las artes adivinatorias. Según el mito, la ninfa virgen Dafne se transformó en el árbol de laurel para huir del dios Apolo.

Otros simbolismos

El árbol del laurel se mantiene siempre de color verde y ha sido asociado con el fuego del sol y las profecías. Por eso se lo relacionaba con el dios Apolo ya que éste acostumbraba a emitir oráculos a pedido de los hombres. Estos oráculos eran transmitidos en el santuario de Delfos con la mediación de una sacerdotisa.

De igual manera, se podía obtener un oráculo arrojando algunas hojas de laurel al fuego. En estos casos, si las hojas chisporroteaban o crepitaban se interpretaban como una buena señal. También se cree que el laurel servía para provocar sueños premonitorios y se coronaba con laurel a aquellos que recibían un buen oráculo.

Hasta la actualidad se sigue asociando a la corona de laurel como un símbolo de la victoria. Por eso se sigue utilizando a modo de insignia heráldica en escudos de diferentes países hispanoamericanos. En estos casos, no solo viene a presentar un triunfo bélico sino que hace referencia también a la victoria de la libertad.

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