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pH del agua

El pH del agua se refiere al resultado sobre la calidad del agua, para comprobar sus niveles de acidez o alcalinidad. Así, podemos decir que se trata de una unidad de medida utilizada para comprobar el potencial de iones de hidrógeno que contiene este líquido. El pH se mide en base a una escala que va desde el 0 al 14 donde el nivel 7.0 es el neutro.

Teniendo esto en cuenta vale aclarar que según la escala de pH, las soluciones con un valor inferior a 7 son ácidas. Por su parte, aquellas que tienen un valor superior a 7 se consideran alcalinas o bases. En cierta forma, todos los organismos dependen del nivel de pH del agua y requieren un valor determinado.

Si consideramos los valores antes mencionados podemos decir que el agua con un pH menor a 7 es ácida, y con pH mayor a 7 es alcalina. Sin embargo, los valores normales de pH de agua suelen variar dependiendo del origen de la misma. Así, las aguas superficiales suelen contar con un pH entre 6.5 y 8.5, mientras que las aguas subterráneas van del 6 al 8.5.

El pH del agua se refiere a la medida de acidez o alcalinidad de esta sustancia.

Cabe mencionar que la escala de pH se trata de una escala logarítmica, lo que implica que cada cambio en la unidad es diez veces mayor. Es decir, un pH 6.0 es diez veces más ácido que el valor neutro de 7.0. Pero un pH 5.0 es cien veces más ácido que el valor neutro, lo mismo ocurre con los valores alcalinos.

Ahora, volviendo a los valores de pH del agua, esta sustancia tiende a la alcalinidad para resistir las tendencias a la acidez. Por esta razón resulta necesario medir los valores de pH del agua para comprobar que no sea corrosiva. El agua cuenta con un valor neutro de pH cuando se encuentra a 25° C, así se la considera agua pura.

Sin embargo, al exponerse al dióxido de carbono presente en la atmósfera se termina desequilibrando su pH a un valor de 5.2 aproximadamente. En este sentido, podemos decir que tanto los gases atmosféricos como la temperatura pueden afectar el pH del agua. Cuando el agua cuenta con un pH menor a 6.5 se la considera ácida y, por lo tanto, corrosiva.

Variaciones en el pH del agua

Si el agua cuenta con un pH ácido resulta corrosiva y hasta puede disolver iones metálicos como cobre, hierro y plomo. En estos casos, el agua puede dañar las tuberías de metal y hasta adquirir un sabor amargo o metálico. También suele causar una coloración azulada/verdosa en desagües y tuberías y hasta manchar nuestra ropa.

Cuando presenta un valor de pH superior a 8.5 es agua alcalina y aunque no es riesgosa para la salud puede causar otros problemas. El agua alcalina puede fomentar la aparición de sarro en accesorios y tuberías causando una baja presión del agua. También adquiere un sabor más amargo o salino, dificulta la creación de espuma, hace ineficientes los calentadores de agua y forma incrustaciones blanquecinas en la vajilla.

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