Burguesía

La palabra «burguesía» proviene del término francés «bourgeoisie» y es utilizada con frecuencia en numerosas disciplinas sociales, tales como la sociología, la economía política y la historia. Generalmente, este concepto es empleado para referirse a la clase media acomodada de una sociedad capitalista, pero posee además numerosas interpretaciones, que varían de acuerdo a las funciones ideoléxicas que se pongan en juego durante su uso. En este último aspecto, se reconoce a la ideología marxista como la principal responsable de la popularidad de este concepto.

Originariamente, este término surgió para referirse a los habitantes de los «burgos», es decir, de aquellos sectores que aparecían en las ciudades medievales de Europa Occidental que se hallaban estrictamente ligados al comercio. En efecto, estos habitantes de los burgos se caracterizaban por no ser señores feudales ni tampoco siervos, a la vez que tampoco pertenecían a los sectores más privilegiados de la sociedad, es decir, que no eran nobles ni sacerdotes. Lejos de ser simples campesinos, los burgueses eran mercaderes, artesanos o ejecutores de profesiones liberales.

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Burguesía

Durante el pasaje del sistema feudal al sistema capitalista, los burgueses cumplieron un papel muy importante. En definitiva, estos individuos eran los dueños de un poder económico que iba en ascenso pero que se encontraba desencajado respecto de la época feudal. A causa de carecer de poder político propio, esta clase social fue ganando popularidad y adeptos durante el Antiguo Régimen para reclamar posteriormente su lugar en la toma de decisiones públicas. Como consecuencia, estos individuos acabaron protagonizando las famosas revoluciones burguesas del siglo XIX.

Estas revoluciones fueron el escenario perfecto para que la burguesía, originariamente, comercial y financiera, se transformara en una clase social puramente industrial, gracias a la aparición de algunos factores de gran importancia, tales como el mercantilismo y el descubrimiento de América. Luego de que la Revolución Francesa y la revolución norteamericana llegaran a su fin, la burguesía dejó de ser percibida como una clase social revolucionaria y pasó a ser vista como una clase conservadora, irreconciliablemente opuesta al proletariado.

Este término es uno de los más importantes que se ponen en juego a la hora de entender la teoría marxista. En pocas palabras, el materialismo histórico-dialéctico sostiene que esta clase es la principal representante y reproductora del modo de producción capitalista. La burguesía es la clase dueña de los medios de producción y el proletariado es la clase dueña de la fuerza de trabajo, por lo que esta desigualdad de condiciones obliga a este último grupo a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario marcado por la plusvalía, elemento que permite la acumulación del capital.

Si bien existen numerosos valores e intereses estrictamente asociados con la burguesía, pueden reconocerse a tres como los más determinantes. En primer lugar, la presencia de un Estado de derecho con división de poderes, que garantiza la existencia de un gobierno limitado y de poca intervención estatal; en segundo lugar, las libertades individuales, que permiten la protección de la propiedad privada y la asociación de este tipo; y, en último lugar, la movilidad social, que garantiza el ascenso de los individuos por cuestiones de mérito y no por sangre o herencia.

Sinónimos de burguesía

capitalismo, opulencia, riqueza

Antónimos de burguesía

proletariado, pobreza, clase obrera

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