Pulso

El pulso hace referencia a la serie de pulsaciones que resultan perceptibles en ciertas partes del cuerpo. Así, algunas de las partes donde más podemos sentir nuestro pulso son el cuello, la muñeca o el tórax. Estas pulsaciones son causadas por el movimiento de contracción y dilatación que produce el corazón y de las arterias.

También se identifica como pulso a aquellas partes del cuerpo donde se sienten las pulsaciones del corazón. Así, las partes donde más se suele buscar o sentir el pulso de una persona suelen ser el cuello y la muñeca. Además, podemos decir que el pulso contempla la cantidad de veces que late el corazón por minuto, por ejemplo.

Aparte de los sitios ya mencionados, el pulso también se puede sentir en otras zonas corporales como: la ingle, la parte delantera de los pies o la posterior de las rodillas. Sin embargo, es posible sentir el pulso de una persona en cualquier parte del cuerpo donde se encuentre una arteria cercana a la piel.

El pulso se refiere al movimiento de las arterias en ciertas partes del cuerpo por el bombeo sanguíneo del corazón.

Lo normal es que el pulso de una persona sana y en reposo sea de entre 60 y 100 latidos por minuto. Medir el pulso de alguien resulta sumamente importante para considerar su estado de salud. En este sentido, medir el pulso de las personas también se conoce como su frecuencia cardíaca.

La palabra pulso deriva del término pulsus del latín y se refiere al latido de las arterías ante el bombeo continuo de sangre por parte del corazón. Así, estas pulsaciones que podemos percibir en las zonas antes mencionadas se generan por el paso de la sangre. Las arterias se expanden ante el avance de la sangre y ese es el movimiento que sentimos como pulso.

El pulso puede tener distintas denominaciones de acuerdo a la zona del cuerpo en la que se percibe. Así, el pulso de la muñeca cercano al dedo pulgar se llama radial mientras que el cercano al meñique, pulso ulnar. El pulso del cuello, por su parte, se denomina carótido; el del muslo, femoral; debajo de la rodilla, poplíteo y el de la sien, temporal.

Consideraciones acerca del pulso

A la hora de sentir el pulso se deben utilizar los dedos índice y medio aplicando una suave presión. Estos dedos deben colocarse cercanos a la arteria, lo más común es tomar el pulso del cuello o la muñeca. No se recomienda emplear el dedo pulgar ya que tiene pulso propio y también podemos tomar el pulso escuchando los latidos del pecho.

Aunque el pulso normal en estado de reposo varía entre 60 y 100 pulsaciones, difiere al dormir o hacer ejercicio. Así, cuando dormimos las pulsaciones pueden bajar y llegar incluso a las 40 pulsaciones por minuto. Por su parte, al hacer ejercicio físico las pulsaciones se intensifican y podemos llegar a notar hasta 200 por minuto.

Existe algo denominado pulso paradójico que se trata de un fenómeno producido al inspirar. Se presencia una disminución en la amplitud de las pulsaciones que resultan en un comportamiento anormal del sistema cardiovascular. Este pulso puede señalar la presencia de ciertos trastornos de salud como asma, arterias obstruidas e incluso arritmia.

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