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Proactividad

La proactividad se refiere a una actitud caracterizada por asumir el control de forma activa. En este sentido, decimos que la proactividad consiste en tomar la iniciativa a la hora de actuar y llevar algo adelante. Podríamos decir que la proactividad combina la audacia con la creatividad a la hora de ser productivo.

Además de tomar la iniciativa, la proactividad supone asumir la responsabilidad de las consecuencias que puede haber. Esto también conlleva tomar las decisiones en cuanto a lo que se debe hacer y la forma en que se harán. Quizás por estas razones la proactividad es una cualidad muy estimada y requerida en los ambientes laborales.

La proactividad se valora sobre todo en oposición a la reactividad. Con esto queremos decir que las personas reactivas tienden a reaccionar al ambiente y las circunstancias. Es decir que se ven afectadas por el entorno y se sienten bien cuando todo está bien. Pero de igual manera, les afectan los defectos de los demás así como las circunstancias y los problemas.

La proactividad tiene que ver con anticiparse a las cosas y tomar la iniciativa.

A diferencia de las personas reactivas, las proactivas no se dejan llevar por los estímulos que las rodean. Por el contrario, los proactivos centran su atención en aquello que sí pueden controlar y pueden solucionar. Las personas proactivas se apoyan en sus valores y en la energía positiva que los impulsa lo que les permite ampliar su círculo de influencia.

Contrario a lo que se puede pensar, la proactividad no es un sinónimo de activismo ni de hiperactividad. Alguien proactivo no actúa sin pensar ni de forma caótica o desorganizada, no se dejan llevar por sus impulsos. Se caracterizan más bien por actuar según sus valores, reconocen sus necesidades y lo que deben hacer en cada situación.

La proactividad es un buen rasgo de todo líder que sabe generar sus propias oportunidades y responder ante las circunstancias. Por eso, las personas proactivas se caracterizan por su determinación y su tenacidad. Ser proactivo quiere decir que reconoce sus fortalezas y debilidades, sabe gestionar su comportamiento y sus emociones.

Características de la proactividad

Tal como venimos mencionando, la proactividad supone demostrar seguridad, asumir retos y saber cómo expresar las opiniones propias. Las personas proactivas son las que toman la iniciativa y deciden emprender una acción para alcanzar algún objetivo. Estas personas se caracterizan por actuar con decisión y están determinadas a lograr sus objetivos.

La proactividad también es la cualidad que le permite a ciertas personas afrontar los cambios de forma positiva. Por eso también suelen transformar los problemas que se le presentan en una oportunidad para lograr algo. También se caracterizan por ser perseverantes, no abandonan lo que hacen en caso de enfrentarse a algún cambio u obstáculo.

En estos casos, las personas proactivas se encuentran dispuestas a cambiar si eso supone alcanzar las metas propuestas. Esto también los lleva a asumir los fracasos y los toma como una forma de aprendizaje. Están generando nuevas ideas así como estrategias para resolver las dificultades y problemas que pueden surgir. Son personas que disfrutan de los desafíos, se anticipan a las cosas y no se conforman fácilmente.

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