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A caballo regalado no se le mira el diente

La frase “A caballo regalado no se le mira el diente” es un refrán popular presente en diversos idiomas. Lo que esta frase aconseja es que no se debe cuestionar un regalo o cualquier cosa que uno recibe. En este sentido, los regalos deben aceptarse tal y como son y no cuestionar su valor o intenciones.

El origen de esta frase y lo que dice se relaciona con la costumbre de revisarle los dientes a los caballos. Esta revisión de dientes a los caballos sirve para determinar en qué estado de salud se encuentran estos animales. En este sentido, podemos decir que este refrán tan popular usa esta metáfora de caballos y dientes para señalar algo.

Podría decirse que esta frase tiene sus orígenes en las ferias de ganado donde los expertos evaluaban a los caballos mirando sus dientes. Con solo mirar los dientes al caballo, estos expertos podían conocer la edad, tipo de dieta, estado de salud y su procedencia. Los dientes del caballo les brindaban toda la información que necesitaban del animal.

El refrán «A caballo regalado no se le mira el diente» señala que se deben aceptar y agradecer los regalos.

Algo parecido sucedía con la compra de esclavos, lo primero en lo que se fijaban era la dentadura. Gracias a los dientes conocían su edad pero también les daba una idea acerca del estado de salud. Mientras mejor fueran los dientes del esclavo más valor tenía para los compradores.

De esta manera, con esta metáfora se busca señalar lo agradecido que debemos estar al recibir un regalo. Lo mismo aplica para cualquier gesto de generosidad que tiene otra persona con nosotros. Según las normas de educación debemos recibir de buena manera lo que alguien nos regala sin criticar su valor, utilidad o razón.

La idea de no mirarle los dientes a un regalo significa que no debemos pensarlo demasiado, solo aceptarlo y agradecer. En cierta forma, este refrán señala normas de cortesía que todos deberíamos aplicar en una sociedad. Por eso, cuando recibimos un regalo debemos agradecerle a esa persona y aceptar el regalo con gusto.

Interpretaciones de esta frase

Además de sus orígenes y lo que viene a simbolizar esta frase, cabe hacer algunas aclaraciones más. Aparte de aceptar y agradecer los obsequios o cosas que recibimos gratis, esta frase menciona que no debemos ser quisquillosos al respecto. Considerando que se trata de un regalo, algo que nos dan gratuitamente, no podemos juzgarlo.

Incluso si el regalo no nos gusta, tiene alguna falla o lo que sea, debemos aceptarlo de buena manera. Sí podemos ser más exigentes y críticos en caso de estar comprando algo porque vamos a pagar por ello. Pero si recibimos algo de forma gratuita o de regalo no debemos exigir nada.

En este sentido, esta frase se complementa con otra que dice: “Lo que cuenta es la intención”. Muchas veces los regalos son un detalle que tiene una persona con otra, por eso se debe agradecer el gesto. Esa persona no necesariamente espera recibir un regalo a cambio, solo con que se lo agradezcan le basta.

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