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Masaje

El masaje se refiere a la acción de frotar, golpear o presionar con cierta intensidad y ritmo algunas zonas del cuerpo. Un masaje se centra principalmente en aquellas regiones con mayor masa muscular. Así, el objetivo de un masaje puede ser de tipo deportivo, estético, terapéutico e incluso de placer.

Para realizar un masaje se usan principalmente las manos pero también se pueden añadir otros elementos. El masaje manual busca amasar, golpear o presionar ciertas zonas del cuerpo para relajarlas. En este sentido, el masaje ayuda a relajar músculos tensionados, aliviar músculos adoloridos o mejorar lesiones en los tejidos.

Los masajes también favorecen el bienestar corporal y la salud de la persona que los recibe. Además de un fin estético y saludable, los masajes pueden ser terapéuticos para tratar ciertas patologías. En esto se centra la fisioterapia empleando distintas técnicas de masajes para mejorar zonas afectadas.

El masaje sirve para relajar y descontracturar músculos aplicando distintas técnicas.

Por ello, podemos decir que los masajes pueden tener efectos sumamente benéficos para nuestro organismo y sus tejidos. También sirven para restaurar la armonía interna y el buen estado de salud de las personas. Desde la antigüedad, los masajes se han empleado con fines de relajación y terapéuticos.

A la hora de realizar un masaje debemos considerar las distintas técnicas que se centran en cada parte del cuerpo. Estas técnicas consideran cuál es la forma más acertada y cómoda de masajear cada región contemplando el bienestar de la persona. Así, las principales técnicas incluyen el amasamiento, la fricción, la percusión, la presión, roces suaves o la vibración.

Dichas técnicas consideran no solo la zona a masajear sino también el objetivo que se busca con el masaje. Esto se debe a que cada técnica cumple una función particular y algunas de ellas no se pueden aplicar en ciertos lugares. Recordemos que el masaje promueve el bienestar generalizado, tanto a nivel físico como mental.

Beneficios e indicaciones a considerar

Ya hemos mencionado algunos de los beneficios que aporta el recibir un masaje. Pero a modo de resumen podemos mencionar que aumentan la circulación del organismo tanto local como globalmente. También aumenta el flujo linfático lo que ayuda a eliminar toxinas, tiene un efecto analgésico, mejora las articulaciones y el tono muscular además de relajar los músculos.

Como los masajes se pueden aplicar en distintas zonas del cuerpo se los recomienda para patologías determinadas. Entre ellas se encuentran las contracturas musculares, calambres, distrofias, esguinces, fracturas, hemiplejías y tendinopatías, entre otras. También se los recomienda en caso de alteraciones reumáticas, vasculares o en post cirugías.

Antes de hacerse un masaje debemos considerar el conocimiento y habilidad de quien lo practica. Ya que de ser inexperto podría causarnos alguna lesión que empeora nuestra situación en lugar de aliviarlos. Y no se recomienda exponerse a un masaje en caso de tener alguna inflamación ya que esto sería contraproducente.

Se recomienda que personas que tienen enfermedades contagiosas, infecciosas o de la piel no se sometan a un masaje. Lo mismo si se trata de un paciente con cáncer, fracturas inestables, hemorragias, quemaduras, quistes o tumores. En todos estos casos que hemos mencionado se encuentra contraindicado que se sometan a ningún tipo de masaje.

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