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Hormona del crecimiento

La hormona del crecimiento, también conocida como somatropina, se trata de una proteína que produce la glándula pituitaria. Esta glándula, ubicada en la cara anterior del cerebro, es una de las tantas glándulas del sistema endocrino. La hormona del crecimiento se encarga de estimular el crecimiento, la reproducción celular y la regeneración en animales y humanos.

Entre las principales funciones de la hormona del crecimiento se encuentran: controlar el metabolismo corporal, aumentar la estatura y la masa muscular, así como reducir la masa corporal. Algo que caracteriza a esta hormona es que se produce a lo largo de toda la vida de las personas, no es exclusiva de la etapa de desarrollo.

Además, la hormona del crecimiento se suele utilizar en los tratamientos de ciertas enfermedades. Así, se emplea esta hormona en casos de insuficiencia renal crónica, síndrome de intestino corto, síndrome Noonan o el de Turner, entre otros. Aunque también ocurre que una deficiencia o exceso de esta hormona puede causar problemas de salud.

La hormona del crecimiento favorece el metabolismo corporal, el crecimiento y el desarrollo físico y celular.

La hormona del crecimiento suele afectar e influir en el proceso de inhibición de la glucosa. Cuando hacemos ayuno, esta hormona se encarga de mantener nuestros niveles de glucosa en sangre. También suele distribuir la grasa reservada para aportar fuentes de energía alternativas. A la vez, esta hormona degrada los ácidos grasos de nuestro organismo y sirve como estimulante en la producción de proteínas.

Existen ciertas patologías relacionadas directamente con la hormona del crecimiento. Una de ellas es el déficit de esta hormona que puede provocar un crecimiento lento, problemas de peso y/o maduración sexual en los niños. El déficit se presenta por lo general durante la lactancia y a lo largo de la infancia.

Aunque también provoca síntomas importantes en los adultos que, a raíz del déficit de esta hormona presentan: alteraciones en el metabolismo, cansancio, debilidad muscular e intolerancia a la glucosa. El tratamiento de esta patología consiste en un reemplazo con hormonas del crecimiento a través de inyecciones diarias de forma prolongada.

Otras patologías relacionadas

Además del déficit de esta hormona podemos mencionar otras patologías como la Acromegalia o el Gigantismo. La Acromegalia es provocada por un desorden hormonal ocasionado por una producción excesiva de esta hormona a edad adulta. Los principales síntomas de esta patología son un aumento considerado en el tamaño de los huesos, de manos, pies y rostro.

Otra patología relacionada a esta hormona es el gigantismo también provocado por un exceso de la misma en niños. Así, los pacientes con gigantismo presentan un crecimiento excesivo de sus huesos y una altura anormal. El exceso de esta hormona suele ser causado por un tumor benigno en la hipófisis.

Para tratar estas patologías se suele recomendar una cirugía, por lo general para extirpar el tumor hipofisario. En caso de que el tumor sea muy grande para extirpar se recurre a la radiación para reducir su tamaño. También se pueden recetar ciertos medicamentos que permiten bloquear o reducir la producción de esta hormona.

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