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Conócete a ti mismo

La frase “Conócete a tí mismo” fue la respuesta de Sócrates a la hora de resumir todos los mandamientos filosóficos. En este sentido, cabe señalar que para este filósofo la capacidad para pensar y razonar es lo que define al ser humano. Por lo que siguiendo esta línea, para Sócrates la excelencia consiste justamente en hacer uso de estas capacidades.

Además, podríamos considerar la capacidad de pensamiento y razonamiento como la virtud del ser humano. Si bien las virtudes se asocian normalmente con la moral, en la Antigua Grecia la virtud se denominaba areté. Este concepto se refería principalmente a aquello que hacía que las cosas alcanzaran la perfección correspondiente.

De esta manera, el areté era donde residía la excelencia de algo o de alguien, es lo que hace a algo o alguien mejor. Volviendo a la virtud o excelencia del hombre, la capacidad de pensar y razonar se orienta más bien a adquirir conocimientos y saberes. Por lo que podríamos decir que allí reside la excelencia del ser humano, en encontrar el conocimiento y el saber.

La frase «Conócete a ti mismo» se le atribuye a Sócrates y se refiere a la importancia del autoconocimiento.

Según este razonamiento, el mejor ser humano es entonces el hombre sabio, el que se conoce a sí mismo. Volviendo a la frase que nos compete, la verdadera sabiduría reside entonces en el conocimiento de uno mismo. Además, siempre es preferible reconocer un error a afirmar que se es sabio sin saberlo o sin serlo.

En definitiva, la frase “Conócete a ti mismo” es considerada como uno de los principios socráticos. Y como tal, este principio señala que es nuestro deber conocer nuestra alma y comprenderla también. Esto nos permitirá aprender a diferenciar el bien y el mal y, en consecuencia, decidir y elegir sabiamente.

De acuerdo a este principio, el conocimiento de nuestra alma es la virtud del conocimiento, la que nos permite obrar bien. Es decir, para poder hacer el bien debemos conocerlo y saber distinguirlo, de esa manera podremos actuar justamente. Según esta idea, una vez que conocemos el bien y sabemos cómo actuar en consecuencia seguiremos ese camino.

Aspectos a tener en cuenta

Si el conocimiento y la sabiduría nos llevan a la perfección, también vale mencionar que la felicidad es la meta de nuestra vida. Y la felicidad consiste justamente en la virtud o conocer el bien que al practicarlo nos hace felices. De lo contrario, la ignorancia nos lleva al mal y esto nos aleja de la felicidad.

El autoconocimiento que menciona este famoso aforismo representa la necesidad principal de una persona a la hora de acceder a la sabiduría filosófica. De acuerdo a numerosos testimonios, este aforismo estaba inscrito en el templo de Apolo en la ciudad griega de Delfos. Esta ciudad tenía un gran valor mitológico porque era el hogar del oráculo Delfos y fue también donde Apolo mató al monstruo Pitón y Zeus colocó el ónfalo.

Junto con esta máxima griega existía otra que le ofrecieron los Siete Sabios a Apolo según los diálogos de Platón. Las máximas fueron “Conócete a ti mismo” y “Nada en demasía”, frases que señalan la importancia del autoconocimiento y la moderación, respectivamente.

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