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Serendipia

La palabra serendipia se refiere al hecho de encontrar algo que no se buscaba por pura casualidad. Como tal, esta palabra deriva del término serendipity del inglés y se le atribuye al político y escritor británico Horace Walpole. Walpole usó esta palabra por primera vez hace 250 años sobre un cuento de hadas persa llamado “Los tres príncipes de Serendip”.

En este cuento, los príncipes protagonistas se la pasan haciendo descubrimientos de cosas que no buscaban de manera accidental. Por lo que podríamos decir que la palabra nació gracias a este cuento y la descripción que hizo Walpole del mismo. De esta manera se le llama serendipia al descubrimiento accidental o inesperado de algo que no buscábamos.

Por estas razones se suele asociar a la serendipia con la buena suerte, aunque se trata más bien de hecho fortuito. Aunque, si tenemos en cuenta su significado, podemos asociar la serendipia con el mundo de la ciencia. En este sentido, algunos descubrimientos científicos se dieron por pura casualidad, pero otros eran buscados.

La serendipia es un hallazgo fortuito de algo que no se buscaba.

Así, cuando los científicos estudian ciertos fenómenos se encuentran atentos y expectantes ante cualquier resultado o novedad. Incluso cuando estaban buscando o comprobando algo diferente, el descubrimiento ocurre porque estaban prestando atención. Por lo que muchos de estos descubrimientos no se dieron por un proceso casual e inesperado, se buscaba algo.

A lo largo de la historia se han producido numerosos descubrimientos que podemos calificar de serendipias. Un gran ejemplo de ello se encuentra en el mismísimo descubrimiento de América de la mano de Cristobal Colón. Cuando Colón embarcó en su viaje no esperaba encontrar un nuevo continente sino una ruta alternativa hacia las Indias.

Otro ejemplo histórico de serendipia se dio con la famosa anécdota de Newton y la manzana. Cuando la manzana cayó en la cabeza de Newton inspiró a este científico a formular la Ley de la gravedad. También se han dado casos de inventos que surgieron por una serendipia o casualidad como es el caso del velcro.

Aspectos sobre la serendipia

Si bien la serendipia se trata de un descubrimiento fortuito de algo inesperado, también se la asocia como el producto de un proceso activo. En este sentido, podemos decir que ciertos experimentos dan como resultado una serendipia. Esto sucede gracias al aprendizaje activo y el trabajo empírico volcado en esa investigación.

Esto sucede incluso cuando los experimentos se encaminan a comprobar o descubrir una cosa y terminan dando con otra. Así, en estos procesos participan múltiples factores como las distracciones, los accidentes y hasta la sorpresa. Todos ellos influyen en el resultado y descubrimiento final, ya sea el que buscaban u otro completamente diferente.

Aplicado a nuestra actualidad, las serendipias pueden darse cuando encontramos cualquier cosa que no esperábamos. Por ejemplo, en esta era digital se fomentan cada vez más los sistemas de recomendaciones. Los mismos se basan en nuestros gustos e intereses para recomendar opciones acordes que nos puedan sorprender.

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