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Pensamiento abstracto

El pensamiento abstracto se trata de la habilidad para formular hipótesis y comprobarlas. Como tal, esta habilidad no es innata sino que debemos ejercitarla y ponerla en práctica. Esto se debe a que nuestro pensamiento se va desarrollando con el tiempo a la par con el mismísimo sistema nervioso.

Entonces, podemos decir que la habilidad para pensar de forma abstracta varía de acuerdo al desarrollo cognitivo de las personas. De esta manera, un adulto tiene mayor habilidad para el pensamiento abstracto que un niño, por ejemplo. A este pensamiento también se lo denomina pensamiento formal y nos permite pensar independientemente de la realidad concreta.

Esto significa que el pensamiento abstracto nos permite pensar distintas posibilidades dentro de nuestra realidad. Con esta habilidad podemos plantear posibles soluciones a diferentes problemas que se nos cruzan, por ejemplo. Además, el pensamiento abstracto nos permite no solo hipotizar un problema, sino también comprobar nuestra hipótesis.

El pensamiento abstracto nos permite plantear hipótesis para resolver problemas.

Según la teoría del desarrollo cognitivo del psicólogo suizo Jean Piaget, el pensamiento abstracto surge durante la última etapa. Esta última etapa del desarrollo cognitivo se denomina etapa de las operaciones formales. Además, el psicólogo ruso Lev Vygotski señala que el pensamiento abstracto marca el paso del pensamiento infantil al adolescente.

Retomando la teoría de Piaget, el desarrollo cognitivo se da en una serie de fases sucesivas. La duración de cada fase puede variar en cada persona, pero estas se presentan de forma continuada. Según esta teoría, el pensamiento abstracto comienza a surgir a los 11 años y se termina de consolidar entre los 14 y 15 años. Aunque la consolidación puede variar y extenderse un par de años más.

Antes de alcanzar la fase del pensamiento abstracto, el desarrollo cognitivo atraviesa las siguientes etapas: La primera se denomina sensorio-motriz y se produce durante los primeros años de vida. Le sigue la etapa preoperacional, desde los 2 hasta los 7 años, donde surge el pensamiento simbólico. A continuación toca la etapa de operaciones concretas donde pueden realizar operaciones mentales más complejas pero con ciertas limitaciones.

El pensamiento abstracto o formal

Cuando alcanzan la última etapa del desarrollo cognitivo, los niños ya pueden pensar en posibilidades además de realidades. Al llegar a este estadio, los adolescentes descubren que la realidad puede ser más amplia de lo que conocen. Para esto, el pensamiento abstracto se basa en razonamientos hipotéticos-deductivos basados en ideas además de objetos concretos.

Aunque Piaget consideró que el pensamiento abstracto era la última etapa del desarrollo cognitivo, hay quienes contemplan otro nivel. A esa otra etapa se la denomina pensamiento postformal que supera los razonamientos formales. Así, este pensamiento postformal tiende a proponer soluciones relativas a los problemas que se pueden presentar.

Pero volviendo al pensamiento abstracto, algunos ejemplos de este pensamiento incluyen operaciones cognitivas como: el razonamiento deductivo, la formulación de hipótesis, crear una obra de arte, proyectar o planificar a futuro e incluso analizar el pasado. También se incluyen operaciones matemáticas, resolver acertijos, adivinanzas y silogismos.

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