Depresión infantil

La depresión es un trastorno psicológico, físico y social, esta definición que engloba los tres factores que tienen como resultado esta problemática en una persona se puede desencadenar por una combinación de éstos o bien por algún suceso traumático específico.

Durante años esta enfermedad en niños fue desestimada y de hecho se lo tomaba como un “capricho” infantil, hoy se sabe luego de estudios en el tema que es real y las consecuencias en la persona adulta ante la falta de un tratamiento pueden ser severas.

¿Por qué hablamos de un trastorno con tres factores?

El factor psicológico está determinado por aquellos arreglos que hace la mente de la persona con esta afección, en ciertas ocasiones el cerebro puede bloquearse o interpretar los hechos de forma tal que repercuten fuertemente en el estado anímico del individuo.

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Por otro lado el factor físico está determinado por la falta o carencia de neurotransmisores, éstos son pseudo hormonas cuya función justamente está ligada a la transmisión correcta de información entre neuronas y a los recuerdos. Cuando el cuerpo tiene una fuerte carencia se tiende a tener pensamientos repetitivos de forma constante, a disminuir la capacidad de concentración, el estado de alerta es mucho mayor porque percibe la posibilidad de un fortuito que usualmente no es real.

El último factor es quizá el más desestimado erróneamente debido a que el entorno en múltiples ocasiones arrastra al niño a la depresión. Si bien hoy en día se está tomando conciencia sobre los factores del potencial riesgo que tienen comportamientos como el “Bulling” en niños y por esto instituciones y padres están tomando cartas en el asunto lo cierto es que muchas de estas situaciones no salen a la luz. Incluye el entorno en el niño se desenvuelve

El bulling es una agresión fuerte y constante que afecta al niño en lo más íntimo de su persona

Síntomas de la depresión infantil

A continuación nombraremos algunos de los cambios mas notables a tener en cuenta por los mayores o quienes se encuentren a cargo.

  • Cambios en el comportamiento repentinos, cuando el niño se encuentra desganado, sin ganas de jugar
  • Cambios bruscos de humor, a veces con ataques de ira y de pronto de lágrimas repentinas sin sentido alguno
  • Hábitos alimenticios exagerados, cuando el niño comienza a ingerir alimentos en demasía
  • Aislamiento dentro del grupo de pares, no intenta relacionarse con otros
  • Falta de incentivo para la realización de actividades diarias
  • Ganas de dormir sin levantarse de la cama (si bien esta última puede ser causa además de otras enfermedades es importante prestar atención cuando no hay síntoma físico aparente)

Tratamientos

Al igual que en el caso de los adultos se aconseja primeramente un análisis físico exhaustivo que permita descartar otras enfermedades que en ocasiones están relacionadas con la depresión como la fibromialgia o la artritis precoz. Y luego de eso el tratamiento es largo y con especialistas en psicología y psicología.

Dependiendo del cuadro puede ser o no que necesite ser acompañado por medicación que determina un psiquiatra, pero por lo general a edades tempranas se evita en medida de lo posible la medicación. El entorno familiar deberá trabajar en conjunto para realizar un tratamiento terapéutico acorde a la patología, las recaídas en edades adultas son estadística mente mayores para aquellos que han sufrido depresión a edades tempranas aunque no es un factor decisivo ni determinante