Plasma, estado plasmático

El plasma o estado plasmático es el estado de agregación de la materia que puede describirse como un gas ionizado. En este sentido, dicho gas o plasma se compone por átomos que tienen una carga eléctrica fija. Esto se debe a que le quitaron o sumaron electrones y por eso el plasma es considerado un transmisor de electricidad excelente.

Además, cabe mencionar que las partículas plasmáticas se caracterizan por su fuerte relación con campos electromagnéticos. Por otra parte, como el plasma cuenta con características totalmente distintivas se lo llega a considerar como otro estado de la materia. Es decir, como se diferencia de los estados gaseoso, líquido y sólido, comprende todo un nuevo estado material.

Sin embargo, es importante señalar que el estado plasmático no resulta tan frecuente de encontrar en nuestro entorno. Para obtener plasma se utiliza un proceso donde se ionizan los gases, lo que consiste en calentarlos para hacer vibrar sus partículas. Otra forma de obtener plasma es aplicando electricidad, por medio de la magnetización y otros procesos.

El plasma o estado plasmático se considera como un cuarto estado de la materia.

Estos procesos pueden deshacerse, es decir, se puede volver el plasma al estado gaseoso original. Para ello se emplean procesos de desionización, como sucede al quitarle el calor a dichas sustancias. Esto permitirá además que las partículas recuperen esos electrones que ganaron o perdieron volviendo a su estabilidad como gas desionizado.

Por otro lado, cabe mencionar que existen dos tipos de plasmas, el plasma frío y el plasma caliente. En el primer caso, el plasma se caracteriza por ser el menos dañino para los seres vivos ya que causa quemaduras. Además, en el plasma frío los electrones presentan una temperatura superior a la de los iones y otras partículas más pesadas.

En el caso del plasma caliente, este sí resulta peligroso para los seres vivos a diferencia del otro tipo de plasma. Esto se debe a que sus átomos ionizados se chocan constantemente y esto termina elevando su temperatura. Debido a la temperatura que levantan los átomos de este tipo de plasma terminan generando calor o luz.

Algunos ejemplos de plasma

Aunque antes mencionamos que el estado plasmático no se encuentra presente alrededor nuestro podemos mencionar ciertos ejemplos. Uno muy común y que lo indica su propio nombre son las lámparas de plasma. Estas lámparas se caracterizan por tener unas esferas de plasma en su interior, fueron inventadas por el ingeniero serbio Nikola Tesla.

Otro ejemplo frecuente de estado plasmático se encuentra en las luces de neón. Las bombillas y lámparas de neón emplean neón en estado plasmático para lograr esa luz brillante y fría. El fuego puede definirse como un tipo de plasma caliente debido al conjunto de partículas incandescentes que posee.

Además del fuego, otros ejemplos naturales de estado plasmático se encuentran en los relámpagos y en el sol. Los primeros son un tipo de plasma creado en la atmósfera producto de los gases cargados eléctricamente. El Sol, por su parte, es una enorme esfera de gases que reaccionan perpetuamente generando el estado plasmático.

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