Tiranía

La palabra “tiranía” proviene del griego tyrannía, que significa “tirano”, y ha sido utilizada desde los tiempos de la Grecia Antigua para designar a todo gobierno encabezado por una sola persona que concentra la totalidad del poder, individuo que es conocido como tirano. En aquel entonces, un tirano podía acceder al poder a través de la violencia, mediante el apoyo popular o bien, llevando adelante un Golpe de Estado para derrocar al gobierno anterior. Además, también era posible contar con intervención extranjera para lograr este fin.

La tiranía es un tipo de gobierno que se opone a la monarquía, puesto que quien ostenta el poder no lo hace por derecho, de iure, sino, por la fuerza, de facto. En la actualidad, el término “tiranía” se emplea para definir a un régimen abusivo y cruel, que ejerce el control únicamente en beneficio propio. Por esta razón, se lo considera carente de legitimidad, no sólo por su situación de origen, sino también por la injusticia con la que se pone en práctica y por la fuerte represión a las voces opositoras.

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No obstante, esto no ha sido siempre así, debido a que, durante los tiempos de la polis griega, los tiranos solían ser tomados como figuras muy apreciadas por la sociedad, a tal punto de que algunos de ellos fueron incluidos dentro de la lista de los Siete Sabios de Grecia. Si bien esto ha ocurrido en reiteradas ocasiones, en la mayoría de los casos, la forma de acceder y conservar el poder que utilizaban los tiranos acababa siempre por ser criticada por el régimen depuesto, llegando incluso hasta ser asesinados.

Según lo ha definido el filósofo contractualista Jean-Jacques Rousseau, un tirano es considerado vulgarmente como un rey que gobierna haciendo caso omiso a las leyes. Sin embargo, el intelectual francés lo toma, en sentido estricto, para definir a aquel individuo que hace uso de la autoridad real careciendo del derecho a ella. En este sentido, promueve la diferenciación de las palabras “déspota” y “tirano”, ya que el primero es un usurpador del poder soberano, mientras que el segundo es un usurpador del poder real.

Esta diferencia a la hora de catalogar a los príncipes buenos y malos de la Grecia Antigua se ha mantenido aún hasta nuestros días, puesto que un tirano es declarado como tal gracias a su modo de irrumpir en el poder, es decir, violando la ley para gobernar según lo que dicta la misma; mientras que un déspota se aprecia como una entidad superior a la ley propiamente dicha. Así, el tirano puede dejar de ser déspota, pero el déspota no conseguirá dejar de ser tirano.

Si se realiza un análisis socio-económico de la tiranía griega, es posible considerarla como un producto de la lucha de clases, más específicamente, como una respuesta de los sectores populares hacia los abusos y la crueldad tanto de la aristocracia como de los reyes y sacerdotes, personas que contaban con la facultad de gobernar gracias a la herencia de virtudes ancestrales o mitológicas. Por esta razón, puede comprenderse por qué las tiranías contaban con un fuerte apoyo del pueblo durante sus primeros años.

Sinónimos de tiranía

abuso, totalitarismo, dictadura

Antónimos de tiranía

monarquía, libertad, justicia