Química

La palabra “química” viene del griego “quemeia”y se utiliza para designar a la ciencia que tiene como objeto de estudio tanto a la composición y estructura de la materia como a las reacciones químicas provocadas por la misma y al resultado que se observa de su vinculación con la energía. En definitiva, se trata de una disciplina que pone atención en las sustancias simples (sus propiedades y componentes) y su traspaso hacia sustancias complejas.

La química que conocemos actualmente tiene sus orígenes en la alquimia, aquella práctica oscurantista medieval que, mediante la combinación de saberes de la metalurgia, la física y la biología, se proponía hallar un mecanismo para acelerar el ciclo de la naturaleza y así lograr convertir el plomo en oro o alterar la formación y la descomposición de cuerpos. Luego del arduo trabajo de los alquimistas, los conocimientos sobre el tema se perfeccionaron hasta producir la famosa Revolución de la química, basada en la ley de conservación de la materia y la teoría de la combustión por oxígeno.

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Las ramas de la química pueden clasificarse conforme al tipo de estudio realizado y las características del material a analizar. Así, pueden distinguirse la química orgánica, aquella que trabaja con materia orgánica; la química inorgánica, que emplea material inorgánico; la bioquímica, que estudia las sustancias químicas presentes en los seres vivos; la fisicoquímica, que atañe a las cuestiones energéticas de las sustancias químicas; y la química analítica, limitada a la observación de las propiedades y características que componen la materia.

El significado de la palabra “química” ha sido víctima de numerosas transformaciones desde el siglo XVII hasta nuestros días. De acuerdo con su primera definición -que data del año 1661-, la química ponía interés en el estudio de la materia mezclada. Un par de años más tarde, el químico Cristhoper Glaser se encargó de ampliar esta definición para considerarla como un arte científico capaz de disolver sustancias para analizar su composición y luego volverlas a unir con mayor nivel de perfeccionamiento.

En 1947, el científico Linus Pauiling formuló el significado con el que se opera actualmente. De acuerdo con Pauling, la química es una ciencia que se preocupa no sólo de la estructura de las sustancias sino también de sus reacciones con otras semejantes o diferentes. Sólo en 1988, esta concepción fue levemente modificada por el profesor Raymond Chang para hablar de la materia y los cambios que es capaz de llevar adelante. Sea como fuere, esta disciplina se ubica dentro de las ciencias básicas, ya que sus aportes sirven de gran influencia al momento de desarrollar teorías en el marco de otras ciencias como la medicina, la física, la biología, la geología y la astronomía.

Dentro de los objetos de estudio de la química podemos reconocer la presencia de partículas fundamentales (protones, neutrones y electrones) y de partículas compuestas (núcleos atómicos, átomos y moléculas). Asimismo, también se hallan presentes las estructuras microscópicas, aquellas partículas que constituyen un sistema cerrado que intercambia energía con su ambiente físico. Por esta razón, no es desacertado incluir también a la energía cinética, producida por el calor, dentro del estudio químico.