Empatía

La empatía puede ser entendida como la capacidad cognitiva de ponerse en el lugar de la otra persona, es decir, de percibir el sentimiento que otro puede sentir. Etimológicamente, esta palabra es de origen griego y está compuesta por el prefijo “en” que significa “adentro, en el interior” y la raíz “pathos”, utilizada para hacer alusión al sentimiento de un otro individual o colectivo. Por lo tanto, esta expresión puede ser entendida como lo que se ubica dentro del sentir ajeno.

A comienzos del siglo XX, la palabra empatía fue tomada del griego por la Psicología y dotada de un nuevo significado. Durante sus orígenes, el término “empátheia” quería decir pasión, pero hacia el siglo II d.C. Galeno la añadió a la lengua griega bajo el significante de dolencia o enfermedad. Esta palabra presenta el sufijo “-eia”, lo que quiere decir que se trata de alguien que se apasiona intensamente o bien, que está expuesto a las pasiones.

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En cuanto a la aplicación de este concepto en la elaboración de teorías sociales, podemos encontrar la presencia de la empatía en la argumentación aristotélica utilizada para explicar la vida en sociedad. El filósofo griego discípulo de Platón aseguraba que el hombre es ante todo un ser social, lo cual significa que vive organizado en clanes, grupos o familias que a su vez se articulan formando aldeas, pueblos o ciudades; y esto es así porque siente la necesidad de juntarse con sus pares para realizarse como tal.

Por otra parte, la utilización de este término tal como lo conocemos hoy en día tiene una elaboración relativamente reciente. Según el sociólogo Jeremy Rifkin, la palabra “empatía” es un concepto nuevo en cualquier lengua hablada y comenzó a ponerse en uso a partir de 1909. Hace referencia a una habilidad tanto cognitiva como emocional de un individuo que le permite comprender la situación sentimental de otra persona de una manera más acabada que la simpatía.

De acuerdo con algunos psicólogos, la empatía no es una capacidad innata o automática de los seres humanos, más todo lo contrario, se trata de una destreza que se desarrolla de manera paulatina a lo largo de la vida y que se perfecciona cuanto mayor sea el tiempo que un sujeto pase con la persona por la que logra sentirla. Por lo tanto, este sentimiento depende en gran medida del desarrollo de la conciencia del yo.

El concepto presenta dos variables muy distintas de acuerdo a sus orígenes y causas. Por un lado, existe la llamada “empatía emotiva”, que es la capacidad de responder con un sentimiento a los estados mentales y emocionales de otro individuo. Este tipo de empatía se transmite mediante el contagio emotivo, por lo que supone necesariamente una preocupación por el otro y una aflicción propia.

Por otro lado, la segunda variable de la empatía es la cognitiva, asociada a la habilidad para comprender la postura o teoría de otra persona. Esta alternativa presenta un desarrollo un tanto más complejo que la anterior, ya que no sólo consiste en aceptar el planteo de un interlocutor sino además en comprender de dónde y por qué devienen sus pensamientos. Este tipo de empatía implica la presencia de una asunción de la perspectiva del otro y la identificación propia con personajes imaginarios.

Sinónimos de empatía

altruismo, solidaridad, afinidad

Antónimos de empatía

egoismo, antipatía, indiferencia