Comunicación

La comunicación es una actividad llevada a cabo por dos o más individuos, que consiste en el intercambio consciente y deliberado de información para lograr diversas finalidades. Este intercambio sólo es posible en tanto y en cuanto ambas partes del proceso comunicativo compartan el mismo sistema de signos. Para que toda comunicación sea posible, deben hacerse presentes determinados factores, tales como el deseo de comunicar, la elaboración de un mensaje, la transmisión del mismo, su decodificación y su interpretación.

De acuerdo con la teoría comunicativa, todo acto comunicativo está compuesto por seis elementos. A este conjunto se lo conoce como modelo comunicacional e incluye las siguientes partes: emisor (aquel que construye el mensaje mediante la codificación), receptor (persona que lo recibe apelando a la decodificación), mensaje (aquello que se desea transmitir), referente (tema del mensaje), código (elementos de la semántica que se combinan de un modo determinado para guiar la interpretación) y canal (medio físico por el que circula el mensaje).

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El formalista Roman Jakobson ha tomado este modelo como base para desarrollar una nueva teoría. La misma versa sobre las funciones del lenguaje y relaciona a cada componente del modelo de comunicación con una función. Así, es posible encontrarnos con la función emotiva (utilizada para expresar emociones), la informativa (empleada para dar a conocer un hecho), la conativa (usada para sugerir la realización de una acción), la fática (útil para corroborar el estado del canal), la metalingüística (utilizada para hablar del lenguaje en sí) y la poética (empleada para construir mensajes estéticos).

En la cotidianeidad, pueden encontrarse tres tipos de comunicación: no verbal, verbal y escrita. La comunicación no verbal implica el intercambio de información a través de expresiones no verbales. Este tipo de comunicación incluye gestos, modos de vestir, expresiones corporales, contacto visual, entre otros elementos de disciplinas como la kinésica y la proxémica. Dentro de ella, también es frecuente incluir a los componentes paralingüísticos que acompañan a la comunicación oral, tales como los tonos de las respuestas.

Por su parte, la comunicación verbal reviste una mayor complejidad, ya que para que la misma logre ser efectiva debe contar con la presencia de habilidades de escucha y de interpretación. Se trata del tipo de comunicación más frecuente, dado que los seres humanos se sirven mayormente del lenguaje para dar a conocer sus ideas. Las mismas son el resultado de la combinación deliberada de lexemas y de la utilización de reglas gramaticales. De más está decir que para hacer uso de la misma todos los participantes deben compartir la misma lengua.

Por último, la comunicación escrita, al igual que la comunicación verbal, también se sirve del lenguaje para transmitir sus ideas, pero difiere de la anterior en la relación existente entre emisor y receptor. Este tipo de comunicación se distingue por dos características bien marcadas. Por un lado, se trata de una comunicación de carácter imperecedero, ya que lo escrito cuenta con la facultad de perdurar en el tiempo. Sin embargo, al no encontrarse cara a cara ambas partes de la comunicación, los malentendidos suelen ser muy frecuentes.